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El papel estratégico de Recursos Humanos en la implantación de la IA multiagéntica

Massimo Begelle

Regional Manager SEE & ME de Top Employers Institute

Capital Humano, Nº 419, Sección Tendencias / Artículos, Mayo 2026

La inteligencia artificial entra en una nueva fase con la irrupción de sistemas capaces de actuar con autonomía y coordinarse entre sí. La llamada IA multiagéntica no solo redefine la tecnología, sino también la forma en que trabajamos. En este escenario, Recursos Humanos se convierte en pieza clave para transformar organizaciones, alinear a las personas y garantizar que la innovación genere valor real.

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La última ola de cambios asociada a la inteligencia artificial (IA) llega con un nuevo tipo de tecnología, la IA agéntica, que podemos definir como un agente capaz de alcanzar objetivos con una intervención humana limitada.

Todavía un paso más allá, cuando múltiples agentes trabajan conjuntamente como un equipo, nos encontramos con un sistema de IA multiagéntica, capaz de coordinar procesos complejos.

El papel de los responsables de Recursos Humanos en esta nueva etapa es clave, ya que para que la implantación de la IA multiagéntica cree valor, previamente hay que rediseñar profundamente los roles y procesos de trabajo con la colaboración y la confianza de los empleados.

Desde Top Employers Institute, recomendamos tener en cuenta estos tres principios a la hora de implantar la IA multiagéntica:

1. Diseñar con y para los empleados

Para que esta nueva tecnología aporte valor, los empleados deben entender lo que están haciendo los nuevos sistemas, tener claro qué se espera de ellos como personas y haber adquirido la confianza necesaria para utilizarlos.

Hay tres aspectos que observamos sistemáticamente en las organizaciones que están avanzando en este ámbito:

  • El primero tiene que ver con la participación. Involucran a los empleados en el proceso desde el principio y mantienen vivo ese diálogo. No se trata de una comunicación puntual en el momento del lanzamiento, sino de un diálogo continuo.
  • El segundo tiene que ver con la intención a la hora de introducir los sistemas. No se trata solo de eficiencia, sino de asegurarse de que las personas entiendan cómo se está utilizando la IA, dónde se toman las decisiones y dónde sigue recayendo la responsabilidad humana.
  • Y el tercero consiste en estar atentos al impacto. Estas organizaciones comprueban constantemente cómo funcionan las cosas en la práctica y se adaptan a medida que los flujos de trabajo y las funciones empiezan a evolucionar.

2. Adaptar el reclutamiento y los roles de trabajo

El segundo de los principios es la puesta al día de los procesos de reclutamiento y aprendizaje. Además, las organizaciones deben adaptar los roles, el desempeño y la planificación de la plantilla.

Conviene centrarse en estos tres puntos:

  • El primero es actualizar la forma de concebir los puestos de trabajo. A medida que los flujos de trabajo empiezan a cambiar, algunos puestos ya no se limitan a completar tareas. Ahora se trata de coordinar sistemas, tomar decisiones e intervenir cuando se requiere criterio.
  • El segundo es replantearse la planificación de la plantilla porque la IA está empezando a cambiar el enfoque de la capacidad. Afecta a cómo se distribuye el trabajo, a cuánto puede hacer cada persona y a dónde se acumula la presión dentro de la organización.
  • Y el tercero es analizar más de cerca cómo se mide el rendimiento. Cuando la velocidad aumenta, la medición cobra mayor importancia, no menor. No se trata solo del resultado. Se trata de la calidad, la coherencia y el riesgo. Por lo tanto, los marcos de desempeño deben reflejar eso, con expectativas claras en torno a los resultados, los puntos de revisión y la responsabilidad.

3. Crear un marco ético para la IA a gran escala

Esta nueva etapa de la inteligencia artificial plantea numerosas disyuntivas éticas, relacionadas con ámbitos como los sesgos, la ciberseguridad, la transparencia, el bienestar de los empleados y cuál es su experiencia con la IA en su día a día en el trabajo.

Las organizaciones más avanzadas están trabajando en marcos de implantación ética de la IA, en los que observamos que se repiten sistemáticamente estos tres aspectos:

  • El primero es que establecen guías de actuación en cuyo desarrollo participan diversos departamentos. Las áreas de RRHH, IT y operaciones están alineadas en cuanto al uso de la IA, el establecimiento de los límites y la toma de decisiones.
  • El segundo es que evalúan el impacto a lo largo del tiempo. No solo en el momento de la implantación, sino de forma continua.
  • Y el tercero es que lideran con valores, no solo con procesos. Tienen claros los principios que sustentan las decisiones. Explican cómo y por qué se utiliza la IA. Y apoyan su adopción a través de la transparencia y la confianza.

La siguiente fase de la IA multiagéntica no tiene que ver sobre todo con herramientas más inteligentes, sino con lo que ocurre cuando estos sistemas pasan a formar parte del funcionamiento real del trabajo.

Y es ahí donde RRHH tiene un papel muy relevante que desempeñar. Está en el centro de cómo se estructura el trabajo, cómo contribuyen las personas y cómo se mantiene la confianza. Eso es lo que determinará si la IA crea valor o simplemente añade complejidad.

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