
Roberto Martínez
Director de Fundación Másfamilia y coordinador del área de Diversidad y Conciliación en Capital Humano

El concepto de sostenibilidad ha ido evolucionando desde sus primeras formulaciones, allá por la década de los años ochenta del pasado siglo, cuando la primera ministra noruega, Gro Harlem Brundtland, lo expresó e incluyó públicamente en papers oficiales como algo muy ligado al cuidado y preservación del planeta.
La sostenibilidad siempre ha ido de la mano de la protección y cuidado del medio ambiente, especialmente en la Unión Europea, que ha liderado este campo de actuación. Lo ha concretado en un gran acuerdo denominado Green Deal, que nos sitúa como el principal impulsor de la transición ecológica en el mundo.
Pero sostenibilidad es un concepto mucho más holístico y transversal; es un prisma de muchas caras que hemos conseguido agrupar en tres grandes conceptos denominados ASG, diseñados para ayudar a las inversiones sostenibles. Y ello desde la perspectiva del activo (fondos de inversión, planes de pensiones, etcétera), del pasivo y del crédito, entrando de esta forma en el mundo del riesgo financiero y crediticio.
La taxonomía verde, que corresponde a la letra «A» de ambiental, ha sufrido un gran impulso en los últimos años, pero no podemos decir lo mismo de la correspondiente a los aspectos sociales, letra «S». Si ha resultado complicado avanzar en un consenso medioambiental entre los países miembros de la Unión Europea, más complejo todavía es hacerlo en la parte social.
No obstante, debemos recoger y poner en valor los avances y conclusiones que ya hemos consolidado, como:
- 1. La dirección de personas ha entrado de lleno en la gestión de la sostenibilidad. Cuando hablamos de riesgo financiero o del análisis y rating para la inversión, la dirección de personas se configura como un aspecto clave, pues de ella dependen resultados como la atracción y fidelización del talento, el compromiso y la satisfacción de los empleados, la diversidad y la inclusión o la salud y bienestar de los colaboradores, por citar tan solo algunos aspectos.
- 2. De entre los temas que la dirección de personas se ocupa y gestiona, la conciliación de la vida personal, familiar y laboralconstituye un aspecto básico y esencial por su influencia en la calidad de vida de los colaboradores y también en aspectos propios de negocio.
En este sentido, los ESRS o European Sustainability Reporting Standard, creados para que las organizaciones empresariales reporten e informen de sus actividades e impactos relacionados con la sostenibilidad y con las oportunidades que ésta puede ofrecerles, incorporan ya la conciliación como un ítem a ser considerado dentro del apartado S1: condiciones laborales.
Por tanto, la conciliación ha pasado de tener un papel minoritario a un rol activo y protagonista en la sostenibilidad, ya que los aspectos de índole laboral relacionados con la calidad del empleo son los elegidos por la ciudadanía española como los más relevantes a la hora de definir la sostenibilidad.
Debemos, por tanto, asumir que los profesionales que trabajan y se desempeñan en actividades como la gestión de la conciliación están habiéndolo dentro de un marco de sostenibilidad que debe ser tenido en cuenta tanto para el reporte externo como a la hora de evaluar los resultados alcanzados en la materia.