
«La crisis es sinónimo de peligro más oportunidad», afirma la tradición japonesa, y nunca como ahora esta máxima había cobrado tanto sentido en el ámbito organizacional. Los efectos del Covid-19 marcaron un antes y un después y, aparte de muchas desgracias, nos trajo la toma de consciencia de la propia vulnerabilidad del ser humano, del exceso de prepotencia como especie y de la aceleración constante que el sistema capitalista actual nos invita a transitar.
Además, nos invitó a reflexionar sobre un mundo más equilibrado y solidario y con un tejido social más fuerte. Las empresas no son ajenas a este fenómeno. Muchas se replantearon el sentido de su existencia y la resignificación de sus propósitos, cuestionándose cuánto estaban aportando a la plenitud de las personas y cuán sustentables estaban siendo con el medio ambiente.
Mucho ha pasado desde entonces, y el entorno empresarial sigue replanteándose su ser y su sentido. Para ello requiere de «neolíderes» que dejen de predecir resultados futuros mediante la extrapolación de experiencias pasadas.
Tal como lo menciona Dave Snowden cuando describe su marco Cynefin, «es fundamental contar con la metahabilidad de sostenerse en la incertidumbre hasta que podamos clasificar la categoría del desafío: caótico, complejo, complicado o simple». Es un paso previo a tomar instintivamente la manguera del bombero y apagar el fuego provocando una inundación. Hay veces que es peor el remedio que la enfermedad.
Un nuevo punto de inflexión
Sostener la incertidumbre nos permite accionar versus reaccionar, donde más lento es mejor —lo que denominamos Slow Flow o Slow Management— y dejar de correr detrás del exitoso, pero ya agotado, modelo de incremento de productividad y reducción del costo de fallar que nos propone el agilismo clásico, para pasar a un modelo sabiamente ágil. Manteniendo el poner en el centro al cliente, pero redefiniéndolo: el «neocliente».
El «neocliente» no solo incluye a quien paga por nuestro producto o servicio, también a las personas colaboradoras en toda la cadena de valor de la empresa —los stakeholders— y aún más, a todos los seres (no solamente humanos) que cohabitan nuestro planeta, nuestro medio ambiente. La mirada sabiamente ágil que proponemos es una organización armónica entre la generación de riqueza económica y de bienestar al «neocliente», apoyados en la sabiduría y el propósito.
Estamos frente a un punto de inflexión, aquel que nos confronta con morir o crecer a un orden mayor: evolucionar, trascender, reinventarse, transformarse. Podemos dejarnos llevar por un sistema capitalista recrudecido por empresarios ansiosos por capitalizar las oportunidades del sufrimiento global, y hacer más de lo mismo. O podemos trascender hacia un nuevo paradigma donde la solidaridad y la colaboración globales tiendan a la reducción y limitación de la brecha de la desigualdad, enfocado en el bien común y la plenitud de todos los seres.

La figura del POSA
En este nuevo paradigma organizativo, pasamos del product owner a la figura del POSA —purpose owner sabiamente ágil—. Una organización donde todos somos dueños del propósito, el colaborador también, por tanto, se sirve a sí mismo, es una visión donde todos ganan.
El POSA entiende que más rápido no es necesariamente mejor y que con la calma y serenidad necesaria encontrará las respuestas a lo desconocido que más lo acerquen a su propósito.
Obtiene feedback constante de la comunidad donde interactúa, co-crea en la incertidumbre y encuentra respuestas en el campo cuántico. Así como el electrón puede aparecer en cualquier lugar que un observador ponga su atención dentro de un campo extremadamente amplio, a los seres humanos que sepan observar y poner su atención en la energía que hablaba Einstein quizás le aparezcan las respuestas que la dimensión sensorial no le expone. El POSA fluye en el aquí y ahora, disfrutando del proceso —el viaje— autoorganizándose como en un vuelo de estorninos con su equipo. Hablamos de un profundo cambio de mindset.

El «neoliderazgo» se convierte así en la capacidad de influir a favor de la transformación social evolutiva y el bien común, generando ese equilibrio entre riqueza económica y bienestar para todos los seres. Pero, además, implica la capacidad de influir en los demás para que sean también «neolíderes», multiplicando así el efecto transformador en el entramado organizativo y social.
Herramientas para la transformación
Para ello algunas de las grandes herramientas son el coaching, el mentoring y la supervisión, herramientas que desde la EMCC —Global Mentoring and Coaching Council— velamos para que sean y se apliquen desde la ética, la calidad y el rigor.
En concreto, desde el Coaching Esencial, se acompaña al líder hacia el cambio de mindset, hacia el «neoliderazgo», que sucede cuando se va dando la reconexión con sus Metacompetencias (Bolívar, 2010) o estados del ser, a un nivel profundo que le permite llevar su liderazgo a un siguiente nivel, y con ello a sus equipos y a la organización.
El Coaching Esencial es una aplicación del marco teórico de la esencialidad, con enfoque transpersonal filosófico-psico-espiritual y sistémico, con foco en la sabiduría. Es un coaching que acompaña el viaje a la armonización del ser, trascendiendo el ego hacia la sabiduría y así alcanzar resultados extraordinarios (Bolívar, 2005).
El POSA entonces puede viajar hacia el cambio de mindset necesario al conectar con las «metacompetencias» de la Esencialidad, especialmente con el «neoliderazgo». Estas «metacompetencias» conforman un entramado que sostiene la transformación personal y organizativa: el altruismo como capacidad de centrarse genuinamente en las necesidades de los demás; la autenticidad como integración del ser y conexión con el ser esencial; la compasión entendida como orientación a facilitar la disminución del sufrimiento, manteniéndose en contacto con la vulnerabilidad desde la empatía; la confianza genuina como fe incondicional no conceptual que facilita aspectos clave del management; la creatividad como conexión con la propia poiesis desde el amor y la libertad para ser.
También incorpora la ética como actuar con sabiduría con la intención de no causar daño; la generosidad como disposición a dar recursos propios sin sentimiento de pérdida; el hamor —amor más humor— como estado de ligereza, fluidez, desdramatización y juego desde la autenticidad; la humildad como aceptación del yo en el momento actual del proceso; la libertad como estado de expansión interior; la nadiedad como calidad de ser nadie y por tanto de ser esencial, trascendiendo la identidad falsa del ego; la parrhesia o hablar franco desde la autenticidad, la ética y el amor; la plasticidad como capacidad de desaprendizaje; la presencia como conexión con el aquí y ahora; la resiliencia como capacidad de aprender y crecer por medio del dolor emocional; la sabiduría entendida como ignorancia sabia, que conecta intuición y racionalidad; y finalmente la sabiduría ecológica como consciencia de ser parte de la Naturaleza y de las consecuencias de nuestra interacción con ella.

La metáfora de la mariposa
Creemos que la biomimética aplicada a las organizaciones promoverá el viaje evolutivo que requieren las empresas y que, como la metamorfosis de la mariposa, les permita dejar su crisálida para fluir en un nuevo estado del ser. Querer ser una excelente empresa para el mundo, con ética, vocación de servicio y un propósito y una visión inspiradora, transformadora, trascendental.
La organización mariposa sabiamente ágil (OMSA) se caracteriza precisamente por esa capacidad de metamorfosis continua, por su adaptabilidad creativa a las condiciones cambiantes del entorno sin perder de vista su propósito esencial. No se trata de una transformación puntual, sino de un estado permanente de devenir, de fluir mientras nos autoorganizamos en la incertidumbre. La belleza y la eficacia de la mariposa no residen en su estructura rígida sino en su capacidad de moverse con los vientos, de encontrar las corrientes que la elevan, de posarse allí donde hay néctar, pero también de contribuir a la polinización, al ciclo de la vida.
La organización del siglo XXI necesita desarrollar esa misma cualidad: ser ligera pero resistente, efímera pero trascendente, individual pero profundamente conectada con el ecosistema. Y para ello requiere líderes que hayan realizado su propio viaje de transformación interior, que hayan trascendido las ataduras del ego y la necesidad de control, que puedan sostenerse en la incertidumbre sin angustia y que confíen en la inteligencia colectiva que emerge cuando las condiciones son las adecuadas.
El «neoliderazgo» no es, por tanto, una nueva teoría de management sino una invitación a un viaje de retorno a lo esencial, a aquello que realmente importa, a la conexión con un propósito que trasciende el beneficio económico inmediato y se instala en la contribución genuina al bienestar de todos los seres. En tiempos de crisis, de peligro y oportunidad, quizás esta sea la brújula que necesitamos para navegar hacia un futuro incierto pero esperanzador.
Bibliografía
BOLÍVAR, Cris, et al. «Más allá del Desarrollo Organizacional – Nuevas miradas para un mundo mejor». Ed. Bubblebooks. 2023. I.S.B.N.: 978-84-126667-8-6
BOLÍVAR, Cris. «Ser un mejor líder-coach a través de la potencia de la meta-visión (supervisión) de coaching». Capital Humano, No 389
BOLÍVAR, Cris. «El coaching esencial». Capital Humano/Septiembre 2007.
BOLÍVAR, Cris. «Generar sabiduría en las organizaciones: la mirada de la Esencialidad». Magazine Organizaciones del siglo XXI - Desarrollo Organizacional de Itamar Rogovsky & Alumni. GR Global. Junio’18
BOLÍVAR, Cris. «Formación para los nuevos tiempos: Facilitar metacompetencias». Especial Formación de la revista de AEDIPE (Asociación Española de Dirección y Desarrollo de Personas). Enero’22.
BOLÍVAR, Cris. «Desempoderar al ego para empoderar al ser desde la mirada de la Esencialidad«. Revista de Cuadernos de Coaching no 24 de la International Coaching Federation. Junio’20.
LALOUX, F. «Reinventar las organizaciones». Ed Arpa.
SNOWDEN, Dave y BOONE, Mary. «A Leader's Framework for Decision Making», Harvard Business Review, Boston, noviembre 2007.