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Cómo vivir el propósito personal en la empresa

Cardona, Pablo

Capital Humano, Nº 407, Sección Crecimiento profesional / Artículos, Abril 2025

Este artículo desgrana las seis dimensiones que una persona trabajadora puede desarrollar en la empresa para trabajar con una alta motivación más allá del salario. Se trata de las dimensiones del Florecimiento Humano en la Empresa, incluidas en el libro Tu Propósito. El MOTOR de tu vida, de los autores Beatriz Valderrama y Pablo Cardona.

Portada

Pablo Cardona

Fundador y ExPresidente de EMCC España

Profesor en UNIR, la Universidad Internacional de la Rioja

La última encuesta de Gallup sobre la motivación en la empresa es alarmante, pues afirma que sólo el 23% de los empleados y el 30% de los directivos están motivados en su trabajo a nivel mundial (la encuesta engloba datos de 90 países).

Es verdad que a los trabajadores les motiva el salario económico (si no, no serían trabajadores, sino voluntarios). Pero ¿es toda la verdad? Cuando una persona puede elegir entre dos o más trabajos con salario similar, ¿con qué criterios se decide por una u otra opción? La respuesta de las nuevas generaciones es apabullante. Si preguntamos a Chat-GPT sobre cuáles son las prioridades de los millennials y de la Gen Z a la hora de escoger un trabajo a tiempo completo, las tres primeras prioridades son:

  • Sentido del trabajo y propósito
  • Oportunidades de crecimiento en el trabajo
  • Equilibrio trabajo-vida

Hay que ir a la décima prioridad para encontrar la importancia que dan al salario justo y competitivo. Piensa ahora tú, ¿cuáles son tus prioridades a la hora de escoger un trabajo? Y si ya estás trabajando, ¿cómo puedes desarrollar más tus prioridades no monetarias para trabajar con una mayor motivación?

Dimensiones del Florecimiento Humano en la Empresa
1. La felicidad en el trabajo
2. La salud física y mental en el trabajo
3. Las relaciones positivas en el trabajo
4.El sentido del trabajo
5. El crecimiento personal en el trabajo
6. El equilibrio trabajo y vida

1. LA FELICIDAD EN EL TRABAJO

«Cuando estamos conectados en nuestro trabajo, este se transforma y pasa a formar parte de la esencia de nuestra vida. No sólo somos más creativos y más productivos, sino que, además, disfrutamos haciéndolo». Jorge Cuervo

Cuando hablamos de la Felicidad en el trabajo, nos centramos específicamente en los elementos del trabajo mismo que nos hacen disfrutar. La psicología ha distinguido tradicionalmente tres aspectos básicos del trabajo que generan felicidad: el trabajo en sí (Job Satisfaction), la capacitación adecuada para el trabajo (Job Fit), y el nivel de reto óptimo entre el aburrimiento y el estrés (Job Flow). Para saber cómo estás en esta dimensión, puedes preguntarte por cada una de estas tres facetas:

  • ¿Me gusta el trabajo que tengo?
  • ¿Tengo la formación adecuada para hacer bien mi trabajo?
  • ¿El tiempo se me pasa volando cuando estoy en el trabajo?

Si sentimos poca felicidad en el trabajo, hemos de reflexionar sobre cuál o cuáles de estas tres dimensiones nos está fallando y por qué. Por ejemplo, puede que me guste el trabajo en sí, pero me disgusta la falta de autonomía que tengo para hacerlo. ¿Cómo puedo aumentar mi nivel de autonomía? Seguramente deberé hablar con mi jefe para buscar soluciones. Si lo que me quita la felicidad es que me falta formación, podemos pedirla al departamento de Recursos Humanos o buscar por nuestra cuenta alguna formación online. Y si el trabajo nos aburre, podemos enriquecerlo de diversas maneras (es lo que se llama: Job Enrichment).

La clave es que no podemos esperar que la felicidad en el trabajo aparezca de manera milagrosa, sin poner ningún esfuerzo por nuestro lado. La gente que es feliz en el trabajo, con muy pocas excepciones, es porque se lo ha buscado.

2. LA SALUD FÍSICA Y MENTAL EN EL TRABAJO

«Cuídate a ti mismo como si fueras alguien del que fueras responsable de ayudar». Jordan P. Peterson

Es una experiencia muy normal la de posponer cualquier actividad, por importante que sea, cuando lo requiere la salud de un ser querido sobre el que tenemos la responsabilidad de cuidar, ya sea un hijo, un hermano o una madre. Nada nos extraña, ni extraña a los demás, cuando por este motivo hemos de reorganizar agendas, retrasar proyectos, delegar tareas, etc. Incluso, cada vez damos más importancia al cuidado de las mascotas y de las plantas, lo cual tiene mucho de bueno.

El problema es cuando nos ponemos los últimos en la lista a la hora del cuidado: no sabemos descansar, no sabemos alimentarnos, no hacemos ejercicio, no sabemos ni siquiera respirar adecuadamente. Esto es un problema porque, si no nos cuidamos a nosotros mismos, llegará un momento en el que no podremos ayudar a los demás.

Para cuidar la salud física hemos de cuidar los siguientes aspectos: el espacio de trabajo ergonómico, descansos regulares, estiramientos musculares, hábitos alimentarios saludables, iluminación adecuada y sueño de calidad. ¿Cuál es tu talón de Aquiles en esta lista? ¿Cómo puedes introducir nuevos hábitos más saludables? El trabajo no mata. Lo que mata es el cuidado personal deficiente en el trabajo.

Aunque los problemas de salud mental en el trabajo son variados y complejos, los más comunes son: el estrés, el acoso y la discriminación. Para prevenir estos problemas, es necesario aprender a identificar tempranamente las señales de alarma, establecer límites y buscar el apoyo adecuado en cada caso (el jefe, la dirección de recursos humanos, un abogado, etc). Si fuera el caso, es importante también documentar las causas y las consecuencias de esos impactos, circunstancias, o personas que dañan nuestra salud mental para poder evitarlos lo más posible.

Una de las recetas más recientes para mejorar la salud mental en el trabajo es el Mindfulness. Mindfulness es la capacidad humana básica de poder estar, vivir y sentir en el presente, sin quedarnos atrapados en el pasado (que no se puede modificar) o perdernos en el futuro (que no sabemos si llegará). Sólo así podemos centrarnos en la realidad que tenemos en nuestras manos y que es la única con la que podemos interactuar.

3. LAS RELACIONES POSITIVAS EN EL TRABAJO

«Individualmente, somos una gota. Juntos, formamos un océano». Ryunosuke Satoro

Todos conocemos la experiencia (vía personal o por conocidos) de que un trabajo espléndido se puede torcer por una mala relación con un jefe o con un compañero de trabajo. Y también conocemos la experiencia de que un trabajo difícil se hace más llevadero por la buena relación con el jefe y/o los colegas. Las relaciones con los demás no cambian el entorno en sí, pero cambian cómo nos sentimos en ese entorno: si nos sentimos valorados, nos llenamos de energía positiva, pero si nos sentimos menospreciados, todo se vuelve más difícil.

Nos podemos quejar todo lo que queramos sobre las personas que nos rodean en el trabajo (desde el jefe y colegas, hasta los clientes y proveedores). Pero las quejas no van a conseguir mejorar estas relaciones. Para empezar, hay que ser realista: nuestros colegas no tienen por qué ser nuestros mejores amigos. A nuestros amigos los escogemos nosotros, pero a nuestros colegas no. Sin embargo, podemos intentar mejorar nuestras relaciones en el trabajo con estrategias adecuadas como, por ejemplo, la comunicación abierta, definir bien las expectativas, y mantener una actitud de respeto con todo el mundo.

Además, es necesario poner de nuestra parte de manera proactiva lo que se llama networking: conocer mejor a las personas que nos rodean, empezando por saber sus nombres y sus circunstancias e intereses básicos. Y para conectar con ellas, el gran secreto es empezar compartiendo (poco a poco), colaborar en lo que se pueda, y celebrar temas y éxitos comunes (desde un cumpleaños hasta una venta importante). No estamos rodeados por extraterrestres (aunque, a veces, lo parezca). Las personas tenderán a tratarnos (no siempre, pero sí en media) tal y como nosotros las tratemos a ellas.

4. EL SENTIDO DEL TRABAJO

«Es muy difícil tener una vida con sentido sin un trabajo con sentido». Jim Collins

Ningún trabajo tiene sentido en sí mismo. El sentido, el significado, se lo damos nosotros. Y este significado se construye a base de relacionar el trabajo con nuestro propósito personal. El primer reto para encontrar el sentido de nuestro trabajo es, por tanto, conocer nuestro propósito personal: qué es lo que queremos hacer con nuestra vida, para qué y para quién.

Una persona sin propósito personal puede llegar a trabajar mucho (incluso hasta llegar al workaholismo, que es la adicción al trabajo), pero nunca le encontrará su sentido más profundo al trabajo. El trabajo se quedará como una herramienta para conseguir otros fines (como el poder, la adulación, o el sentimiento de logro).

Puede que, al principio, no encontremos ninguna relación entre el trabajo y nuestro propósito personal, incluso aunque el trabajo nos guste. Hace falta una reflexión personal para ir encontrando (o no) ese sentido profundo en el trabajo que tenemos entre manos. No estamos hablando aquí de la satisfacción o insatisfacción que nos da el trabajo, ni del bienestar. Estamos hablando sobre algo más profundo: el sentimiento de plenitud que produce el impacto de mi trabajo en mí y en los demás cuando el trabajo se convierte en una forma de vivir el propósito personal.

Para que los empleados tengan sentido del trabajo, es necesario que exista un solape mínimo entre el propósito personal y el de la empresa. Por ejemplo, si trabajo en una empresa cuyo único fin es la maximización del beneficio para el accionista y yo no soy accionista de esa empresa, es muy difícil que pueda sentir un sentido profundo de mi trabajo.

Las empresas con miras más altas, y con un propósito que incluya a más stakeholders (como los empleados, los clientes, y la sociedad), tienen más capacidad de generar sentido del trabajo en sus empleados. Los estudios de Adam Grant3 sobre el significado del trabajo destacan la importancia de comprender el impacto del trabajo personal en los demás. Es decir, cuando las personas perciben que su trabajo contribuye al bienestar de los demás o de la sociedad, aumenta su sentido del trabajo.

5. EL CRECIMIENTO PERSONAL EN EL TRABAJO

«El respeto hacia uno mismo es la piedra angular de toda virtud». John Herschel

El concepto de crecimiento personal se refiere tanto al desarrollo profesional (competencias) como al desarrollo personal (virtudes). En su trabajo original sobre el Florecimiento Humano, el profesor de Harvard T. J. VanderWeele, denomina esta dimensión como Carácter y Virtudes (Character and Virtues), siguiendo la nomenclatura de la psicología positiva, especialmente del libro Character Strengths and Virtues, de Chris Peterson y Martin Seligman5.

Tanto las competencias como las virtudes o fortalezas del carácter son hábitos que se desarrollan mediante la repetición de acciones. El problema es que los hábitos no se desarrollan desde cero, sino desde otros hábitos que no son tan buenos para nosotros. Esto ocurre porque somos seres con inercia: nos enganchamos a hábitos familiares y que nos dan seguridad (o, al menos, tranquilidad).

Por ello, si queremos desarrollar un nuevo hábito, normalmente hemos de empezar por disminuir el hábito contrario. Por ejemplo, si quiero ser más ordenado en mi trabajo, normalmente no partiré de cero, sino de un hábito más o menos arraigado de ser un desordenado. Si quiero cambiar, he de hacer un esfuerzo de mi voluntad para ir en contra de mi hábito anterior. Este cambio se consigue con pequeñas metas, como llevar una agenda con el plan del día, que me lleven a ser primero menos desordenado para poco a poco llegar a ser más ordenado.

Para crecer, como las plantas, necesitamos un entorno sano, no tóxico. Un entorno sano es aquel en el que, si me empeño y me dejo ayudar, puedo desarrollar mis competencias y virtudes, para de esta manera crecer como profesional y como persona. ¿Cuáles son los entornos sanos? Son entornos donde se cuida el desarrollo del talento, entornos donde se dedican recursos a la formación, donde los líderes dan feedback constructivo y saben delegar, donde reina una cultura basada en la confianza.

6. El EQUILIBRIO TRABAJO Y VIDA

«El equilibrio no se encuentra. Se crea». Jana Kindsford

Idealmente, el equilibrio entre trabajo y vida permite a los empleados mantener una mayor claridad y enfoque en sus objetivos y valores personales. Trabajo y vida están alineados. Las personas pueden dedicar tiempo y energía a actividades y relaciones que respaldan sus metas personales no sólo en la vida personal sino también en la vida profesional. El propósito personal se convierte así en un elemento integrador entre el ámbito vital y laboral. Las emociones positivas en un ámbito se derraman hacia el otro ámbito y al revés. Las dificultades puntuales en la empresa o en la familia se pueden superar con mayor facilidad, siempre que no se acumulen en los dos ámbitos al mismo tiempo (lo que puede generar alguna crisis, pero que normalmente es puntual).

En la era moderna, sin embargo, con los dos cónyuges trabajando largas horas, se ha incrementado el nivel de conflicto entre trabajo y familia. Por ello es necesario desarrollar estrategias de conciliación como una planificación personal donde se coordinen los planes personales y profesionales, aprender a decir que no o fomentar la flexibilidad en el trabajo.

El equilibrio entre trabajo y vida personal no se acaba en la conciliación entre trabajo y familia. A veces intentamos cuadrar el círculo para que quepan todas las demandas del trabajo y de la familia, pero descuidamos lo más importante, que somos nosotros mismos. Si queremos llegar a todo, pero descuidamos nuestra propia energía, es probable que más pronto o más tarde explotemos o nos agotemos. Por eso, el equilibrio trabajo y vida también incluye disfrutar de un tiempo de ocio para uno mismo en el que podamos incluir deporte, hobbies, escuchar música, leer un libro, charlar con amigos, o simplemente descansar sin hacer nada.

Pero cuidarse a uno mismo va más allá de guardarse un tiempo para divertirse o descansar. Cuidarse a uno mismo significa también escucharse para comprender las necesidades personales o de la familia; aceptarse, y pensar en el bienestar físico y mental propio y ajeno. Es decir, cuidarse a uno mismo no consiste solamente en relajarse o vivir experiencias cada vez más excitantes y novedosas, sino también en ser capaces de reconectarnos con nosotros mismos y con los demás.

CONCLUSIONES

Hay una crisis de motivación en el trabajo. Los empleados motivados en el trabajo no llegan al 25% a nivel mundial. Y los jóvenes están cada vez más interesados en temas que van más allá del salario, como el sentido del trabajo, el crecimiento profesional y personal, y el equilibrio entre trabajo y vida. La pregunta que nos hacemos es: ¿qué podemos hacer cada uno de nosotros para trabajar con mayor motivación personal, más allá de la retribución monetaria? La respuesta es desarrollar las seis dimensiones del Florecimiento Humano en el Trabajo. Las empresas deben ayudar a que los empleados puedan desarrollar cada una de estas dimensiones. Pero son los empleados los más interesados en crear sus propias estrategias para vivir el trabajo como una parte esencial de su propósito personal.

BIBLIOGRAFÍA

1. State of the Global Workplace. Gallup, 2024.

2. Beatriz Valderrama y Pablo Cardona. Tu Propósito. El motor de tu vida. Editorial ESIC, 2024.

3. Grant, A. M. The significance of task significance: Job performance effects, relational mechanisms, and boundary conditions. Journal of applied psychology 93(2008).

4. VanderWeele, T. J. On the promotion of Human Flourishing. Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), (2017). Vol 114. No 31.

5. Peterson, C. y Seligman, M. Character Strengths and Virtues. Oxford University Press. (2004)

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