
La mitad de los parados de larga duración son profesionales mayores de 50 años. El problema es grave, teniendo en cuenta que la generación del baby boom es la más abultada de la pirámide poblacional. Las personas que se encuentran en sus últimas dos décadas de trayectoria profesional son las que se enfrentan a más problemas a la hora de reincorporarse al mercado laboral o de hacer cambios de empleo, tal como constata el Informe Envejecimiento en red del Departamento de Población del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
Quienes que han logrado superar los obstáculos reconocen que no ha sido tarea fácil. Pepe, que actualmente tiene 60 años, explica que sufrió un ERE en la empresa del sector financiero en la que trabajaba. «Fue un shock para mí, pero, gracias al acompañamiento y asesoramiento que recibí, conseguí un nuevo empleo». La «desubicación» a la que se enfrentan es generalizada, coincide Eduardo, trabajador del sector inmobiliario que se quedó en el paro hace un año, aunque por suerte ya ha logrado recolocarse.
También hay quien decide dar un giro a su carrera a partir de esa edad, a pesar de las dificultades. Es el caso de Isabel, antigua trabajadora en una fundación cultural que ha reorientado su vida laboral, opositando con casi 50 años. «Sentí la necesidad de acometer un cambio en mi vida profesional. Nunca es tarde para conseguir un sueño. La edad no es un impedimento para abordar nuevos retos. Lo decisivo es la actitud y no la edad».
Todos ellos reconocen que aún hubiera sido más difícil conseguirlo sin ayuda experta. Todos ellos recurrierona a Fiftyland, la consultora de age management fundada por Patricia Moro, psicóloga experta en temas de envejecimiento y autodesarrollo profesional, y Laura Sanz, pedagoga experta en temas de envejecimiento, edadismo y neurodiversidad, con el objetivo inspirar a personas y empresas a abrazar valientemente el reto de la diversidad generacional y la gestión de la edad.
Sesgo y lenguaje edadista
No en vano, el 50% de los parados de larga duración son de 50 a 60 años, cifra que alcanza el 55% en el caso de las mujeres. «Es una tendencia generalizada, también en Europa, porque existe un sesgo edadista», advierte Moro. La experta lo atribuye a varios factores: «Desde el lado de la empresa, los empleadores buscan unas competencias profesionales que casen bien con el mundo tecnológico, sin tener en cuenta que hay otras competencias, como la capacidad de toma de decisiones y experiencia con las que cuenta el talento más senior que no se están poniendo en valor».
«Cuando asesoramos a profesionales senior, les decimos que en la búsqueda de empleo se tienen que tratar como una marca, destacando sus competencias y su propósito», explica Moro. A pesar de reforzar su autoconfianza, fomentando una actitud proactiva y estratégica, no les ocultan las dificultades con las que se pueden encontrar. Entre los errores discriminatorios hacia los profesionales senior en los que se incurre con más frecuencia, Patricia Moro destaca que es común utilizar un «lenguaje edadista» en los procesos de selección con frases como «se busca talento joven, abstenerse personas mayores de 45 años». También poner trabas a la formación o a las promociones dentro de la empresa a partir de determinada edad.
Fiftyland realiza auditorías para empresas que desean avanzar en materia de diversidad generacional, travesía no exenta de esfuerzo en la que el lenguaje tiene un papel crucial. «La forma de expresarse que tiene la organización es un reflejo de su cultura y lleva implícitos sus estereotipos con respecto a la edad», resalta. «Para analizarla, realizamos una revisión de cómo se están expresando en la comunicación formal, especialmente en las ofertas de empleo. También organizamos focus group para ver cómo es la comunicación informal, de la cual muchas veces la empresa no es ni consciente. Tras esa evaluación, se empiezan a implantar de forma progresiva nuestras recomendaciones y luego medimos resultados para ir viendo los cambios. Se trata de construir un manual personalizado de lenguaje no edadista», revela.
Desde Fiftyland son optimistas, ya que cada vez asesoran a más empresas que «apuestan por la diversidad y los equipos mixtos que combinan talento junior y talento senior», que, además de asegurar el «relevo generacional», obtienen beneficios en cuanto a productividad, desarrollo de la consultoría de negocio e imagen. «Los beneficios en cuanto a responsabilidad social corporativa y marca son cada vez mayores», subraya Moro, que pone como ejemplo el éxito de la campaña publicitaria de Zara con la actriz Ángela Molina como protagonista.

La lucha contra el edadismo, en opinión de Laura Sanz, es «un reto ilusionante, pero hay mucho por hacer». Para acabar con esta lacra, hay que impulsar «políticas activas» que incentiven la contratación de estos profesionales senior, añade Sanz. En paralelo, es necesario «orientarles individualmente para reinventarse si es necesario, sin ponerse ellos mismos etiquetas ni frenos», tal como hacen desde Fiftyland. De hecho, Sanz destaca, incluso, el «auge del emprendimiento senior», que también acompañan desde su consultora.