Durante décadas, la prevención laboral se ocupó principalmente de los riesgos físicos. Hoy, sin embargo, el foco se desplaza hacia amenazas menos visibles, pero igual de dañinas, como son la ansiedad, la sobrecarga, la hiperexigencia o la falta de desconexión. La nueva reforma legal certifica este cambio de paradigma y eleva la salud mental a una prioridad empresarial